El agua es esencial para la regulación de la temperatura corporal, las articulaciones, la digestión, la desintoxicación, el transporte de nutrientes, la producción de energía y el funcionamiento del corazón y el cerebro. Y, pese a ser la sustancia más abundante en el cuerpo humano, los adultos no consumen la cantidad diaria de agua recomendada.
Mantenerse hidratado es una de las maneras más sencillas y eficaces de cuidar la salud, pero las personas no lo asocian con un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, evitar envejecer biológicamente más rápido de lo que corresponde a la edad real e, incluso, morir prematuramente.
Según la doctora especializada en medicina integrativa, Dana Cohen, muchas personas viven en un estado de deshidratación leve y ni siquiera se dan cuenta. “Esta deshidratación crónica puede provocar fatiga, dolores de cabeza, falta de concentración, dolores en las articulaciones e incluso antojos que se confunden con hambre.
A raíz de este tema tan relevante, pero a la vez poco considerado, el sitio web de National Geographic LA reunió una lista de seis mitos más comunes respecto a la hidratación.
En primer lugar, los adultos no necesitan beber dos litros de agua al día, porque esta cantidad varía de una persona a otra en función del tamaño, actividad y entorno. El clima y la época del año también influyen, especialmente si se realiza actividad física.
El siguiente mito es que la sed no es el único indicador de que se necesita agua, de hecho, al sentirla quiere decir que ya se está atrasado en su ingesta. Por eso, no se debe esperar a tener síntomas tan importantes como un bajo estado de anímico, memoria a corto plazo, merma en el tiempo de reacción y capacidad de razonamiento.
En tercer lugar, beber líquidos no es la única forma de mantenerse hidratado. Alrededor del 20 % de la ingesta de líquidos proviene de alimentos con un alto contenido en agua, como frutas, verduras, sopas, guisos y similares.
El cuarto mito indica que beber agua de un trago no mantiene bien hidratado y, en general, es más eficaz beber agua a sorbos de forma constante a lo largo del día, que beberla de un solo trago, pues así se garantiza una mejor absorción y utilización por parte del organismo.
El quinto mito tiene relación con que beber café o té con cafeína puede provocar deshidratación. Sin embargo, estas bebidas sí contribuyen porque al fin y al cabo están hechos de agua.
Y finalmente, es un mito que las bebidas deportivas son mejores que el agua durante los entrenamientos, ya que depende de la duración y la intensidad del ejercicio y de las condiciones. Si se da un paseo corto o a hacer ejercicio en un clima fresco durante menos de una hora, el agua es suficiente, pero si se tiende a sudar mucho o con ejercicio intenso o durante más de una hora, lo mejor es añadir algunos electrolitos.
Fuente: National Geographic LA.
