Por: Constanza Navarrete F.
Es evidente que cuando realizamos ejercicios nuestro cuerpo necesita el agua suficiente que nos permita mejorar y mantener la resistencia, la concentración y con ello reducir el riesgo de calambres y lesiones.
Cabe recordar que estamos compuestos de cerca de 40% y 70% de agua y, aunque esto varía según la edad, clima, sexo y actividad física, en todos los casos beber agua ayuda a regular nuestra temperatura, transporta nutrientes, eliminar desechos y lubricar las articulaciones.
Los especialistas coinciden en que la recomendación habitual es que se debe beber diariamente de 2 a 3 litros al día. Sin embargo, para quienes entrenan, hacen deporte o tienen gran actividad física diariamente, esta cantidad aumenta y es un factor que no se puede tomar a la ligera.
El tipo de entrenamiento que estés realizando influye en las cantidades de agua que debes ingerir. Si tus rutinas son cortas, como en una clase de gimnasio o una caminata de aproximadamente una hora, quizás necesites solo una pequeña cantidad de agua.
Por otro lado, si tus sesiones son más exigentes y prolongadas, como deportes al aire libre (correr, ciclismo o entrenar en días calurosos), es fundamental hidratarse durante la actividad y si se quiere mantener un buen rendimiento y evitar una pérdida excesiva de agua, lo adecuado es beber entre 150 y 250 ml de líquido cada 15 a 20 minutos.
Después de entrenar, hidratarse correctamente es esencial. Con el sudor, el cuerpo pierde agua y electrolitos como sodio, potasio y magnesio, que deben ser recuperados para una adecuada función muscular y bienestar general. Acqua Pure te entrega agua purificada de calidad para una hidratación saludable diaria, mientras que en actividades prolongadas o de alta intensidad, las aguas isotónicas ayudan a reponer los minerales perdidos durante el esfuerzo.
